¡Venga tu Reino!
25 Diciembre, 2018

El año Litúrgico

Durante el año litúrgico la Iglesia conmemora todo el Misterio de Cristo, desde la Encarnación hasta la fiesta de Pentecostés y la expectación de la venida del Señor. El año litúrgico es un signo sagrado de la liturgia, es recordar y vivir el Misterio de Cristo y hacerlo presente y actual en el tiempo de los hombres. Por eso se le llama el año de Cristo.

Muchos cristianos podrán preguntar: ¿Padre, qué es eso del año litúrgico? Miremos: Hace unos días dentro de una celebración, yo le decía a la asamblea “como dentro de quince días, o sea, el 2 de diciembre de este año, iniciaríamos el año dos mil diecinueve”. Inmediatamente uno de los asistentes de la asamblea me dijo: “Padre, usted está equivocado, el año inicia el 1° de enero.” Él no entendía claro está, que yo me refería al año litúrgico.

Empecé a explicarles cómo el año de la Iglesia, o sea, el año litúrgico es muy distinto al año civil que, ciertamente inicia el 1° de enero. El año litúrgico empieza el primer domingo de Adviento, en este año es el 2 de diciembre y va hasta el 30 de noviembre del dos mil diecinueve; comienza así, el nuevo año litúrgico el 1° de diciembre. Pero aquí viene algo muy importante. Si ciertamente el año litúrgico se inicia con el primer domingo de Adviento, hay que tener bien claro que el núcleo y centro del año litúrgico es la Pascua, o sea, la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, que iniciará el 20 de abril con la Vigilia Pascual.

Entonces, el 2 de diciembre quedó inaugurado el Adviento, pero no la Navidad. En este tiempo nos preparamos espiritualmente para la celebración del Nacimiento como Hombre del Hijo de Dios. La Navidad empieza el 24 de diciembre en la Eucaristía de media noche; para el mundo la Navidad termina con la borrachera y parranda mundana de esa noche. Por eso, muchos empiezan a quitar los arreglos navideños y hasta el pesebre 25 ó 26 de diciembre, porque según ellos ya pasó Navidad.

La Navidad inicia con la celebración del Nacimiento del Niño Dios y se extiende hasta la fiesta del Bautismo del Señor, que caerá el 13 de enero del 2019 (no siempre se prolonga hasta la misma fecha).

Los invitamos entonces a que le encontremos el auténtico sentido a éstas celebraciones tan significativas para nuestra vida cristiana y caminemos al ritmo cristiano y no al del mundo que va en dirección contraria a los caminos del Señor. Apartémonos del consumismo, el hedonismo, o sea del placer por el placer. San Pablo nos va a exhortar en estos próximos días diciéndonos que es hora de despertarnos del sueño, que la noche va pasando y el día está encima. También nos insistirá en que nos despojemos del hombre viejo y nos revistamos del hombre nuevo en Cristo. Nos dirá: Nada de comilonas, nada de borracheras ni desenfreno. Tristemente muchos desde ahora sólo piensan en eso (Conf. Rm 13,11-14).

Preguntémonos como cristianos: ¿Por qué, si el Señor nos ofrece este tiempo de gracia para acercarnos a Él, es tal vez es la época en la cual nos alejamos más de Él?

Pbro. Gabriel Antonio Gallego Arenas.