Palabra meditada
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Palabra meditada
11 Marzo, 2019

Palabra meditada

ECO

“Pues todo el que invoque el Nombre del Señor será salvo.” Romanos 10, 8-13

MEDITACIÓN

Invocar el Nombre de Jesús implica creer en Él, esperar en Él, amarle con todo el corazón, no ofenderle y agradarle. Sí, tener a flor de labios este bendito Nombre, es llamarle, creer de verdad que viene en nuestra ayuda y confesar que fuera de Él no hay salvación. En ocasiones muy concretas he gritado el Nombre de ¡Jesús! Y la respuesta ha sido inmediata. Estaba cerca de la playa en el mar de Coveñas con una señora amiga, me gritó que se ahogaba y grité con todas mis fuerzas: ¡Jesús! En ese instante un hombre alto y fuerte se lanzó al mar y sacó a mi amiga en brazos como si fuera una bebecita. Al preguntarle por qué había acudido tan de repente, me dijo: me llamo Jesús y oí pronunciar mi nombre. Sé que era moreno, como si fuera de esa región y no le vi más. En todo caso salvó a mi amiga. Podría referir otros hechos, pero este es contundente. Hablé de una situación concreto, pero en el sentido espiritual el auxilio divino es totalmente asombroso. Por eso, mantener a flor de labios pero salido del corazón, este bendito Nombre, es salvación en el más amplio sentido de la palabra.

ORACIÓN

Repito desde el fondo de mi alma: ¡Jesús! (A.E.C.)