San Pío X, papa
21 agosto, 2020
Santa Rosa de Lima, virgen. Patrona de América Latina
23 agosto, 2020

Bienaventurada Virgen María, Reina

Ezequiel 43, 1-7

1 Me condujo luego hacia el pórtico, el pórtico que miraba a oriente, 2 y he aquí que la gloria del Dios de Israel llegaba de la parte de oriente, con un ruido como el ruido de muchas aguas, y la tierra resplandecía de su gloria. 3 Esta visión era como la que yo había visto cuando vine para la destrucción de la ciudad, y también como lo que había visto junto al río Kebar. Entonces caí rostro en tierra. 4 La gloria de Yahveh entró en la Casa por el pórtico que mira a oriente. 5 El espíritu me levantó y me introdujo en el atrio interior, y he aquí que la gloria de Yahveh llenaba la Casa. 6 Y oí que alguien me hablaba desde la Casa, mientras el hombre permanecía en pie junto a mí. 7 Me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde se posa la planta de mis pies. Aquí habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre; y la casa de Israel, así como sus reyes, no contaminarán más mi santo nombre con sus prostituciones y con los cadáveres de sus reyes.

 

Salmo 85, 9-10; 11-12; 13-14

9 Voy a escuchar de qué habla Dios. Sí, Yahveh habla de paz para su pueblo y para sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen. 10 Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra tierra.

11 Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan; 12 la Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.

13 El mismo Yahveh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará; 14 La Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.

 

Mateo 23, 1-12

1 Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos 2 y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. 3 Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. 4 Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. 5 Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; 6 quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7 que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”. 8 «Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. 9 Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. 10 Ni tampoco os dejéis llamar “Directores”, porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. 11 El mayor entre vosotros será vuestro servidor. 12 Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.

Isaías 9, 1-6

1 El pueblo que andaba a oscuras 2 vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos. Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín. 3 Porque el yugo que les pesaba y la pinga de su hombro – la vara de su tirano – has roto, como el día de Madián. 4 Porque toda bota que taconea con ruido, y el manto rebozado en sangre serán para la quema, pasto del fuego. 5 Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz». 6 Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso.

 

Salmo 113, 1-8

1 ¡Aleluya! ¡Alabad, servidores de Yahveh, alabad el nombre de Yahveh! 2 ¡Bendito sea el nombre de Yahveh, desde ahora y por siempre!

3 ¡De la salida del sol hasta su ocaso, sea loado el nombre de Yahveh! 4 ¡Excelso sobre todas las naciones Yahveh, por encima de los cielos su gloria!

5 ¿Quién como Yahveh, nuestro Dios, que se sienta en las alturas, 6 y se abaja para ver los cielos y la tierra?

7 El levanta del polvo al desvalido, del estiércol hace subir al pobre, 8 para sentarle con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.

 

Lucas 1, 26-38

26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» 29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» 34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» 35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.» 38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.