Feria
17 julio, 2020
XVI Domingo Ordinario
19 julio, 2020

Feria

Miqueas 2, 1-5

1 ¡Ay de aquellos que meditan iniquidad, que traman maldad en sus lechos y al despuntar la mañana lo ejecutan, porque está en poder de sus manos! 2 Codician campos y los roban, casas, y las usurpan; hacen violencia al hombre y a su casa, al individuo y a su heredad. 3 Por eso, así dice Yahveh: He aquí que yo medito, contra esta ralea, una hora de infortunio de la que no podréis sustraer vuestro cuello. ¡No andaréis con altivez, porque será un tiempo de desgracia! 4 Aquel día se proferirá sobre vosotros una sátira, se plañirá una lamentación y se dirá: «¡Estamos despojados del todo; la porción de mi pueblo se ha medido a cordel, y no hay quien restituya; a nuestros saqueadores les tocan nuestros campos!» 5 Por eso no habrá para vosotros nadie que tire el cordel sobre un lote en la asamblea de Yahveh.

 

Salmo 10, 1-4; 7-8; 14

1 ¿Por qué, Yahveh, te quedas lejos, te escondes en las horas de la angustia? 2 Por el orgullo del impío es perseguido el desdichado, queda preso en la trampa que le ha urdido.

3 Sí, el impío se jacta de los antojos de su alma, el avaro que bendice menosprecia a Yahveh, 4 el impío, insolente, no le busca: «¡No hay Dios!», es todo lo que piensa.

7 Maldice. De fraude y perfidia está llena su boca, bajo su lengua sólo maldad e iniquidad; 8 al acecho se aposta entre las cañas en los recodos mata al inocente. Todo ojos, espía al desvalido.

14 Lo has visto ya, que la pena y la tristeza las miras tú para tomarlas en tu mano: el desvalido se abandona a ti, tú socorres al huérfano.

 

Mateo 12, 14-21

14 Pero los fariseos, en cuanto salieron, se confabularon contra él para ver cómo eliminarle. 15 Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. 16 Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran; 17 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 18 He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. 19 No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. 20 La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: 21 en su nombre pondrán las naciones su esperanza.