San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia
3 septiembre, 2020
Feria
5 septiembre, 2020

Feria

I Corintios 4, 1-5

1 Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. 2 Ahora bien, lo que en fin de cuentas se exige de los administradores es que sean fieles. 3 Aunque a mí lo que menos me importa es ser juzgado por vosotros o por un tribunal humano. ¡Ni siquiera me juzgo a mí mismo! 4 Cierto que mi conciencia nada me reprocha; mas no por eso quedo justificado. Mi juez es el Señor. 5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el Señor. El iluminará los secretos de las tinieblas y pondrá de manifiesto los designios de los corazones. Entonces recibirá cada cual del Señor la alabanza que le corresponda.

 

Salmo 37, 3-6; 27-28; 39-40

3 Ten confianza en Yahveh y obra el bien, vive en la tierra y crece en paz, 4 ten tus delicias en Yahveh, y te dará lo que pida tu corazón.

5 Pon tu suerte en Yahveh, confía en él, que él obrará; 6 hará brillar como la luz tu justicia, y tu derecho igual que el mediodía.

27 Apártate del mal y obra el bien, tendrás para siempre una morada; 28 porque Yahveh ama lo que es justo y no abandona a sus amigos. Los malvados serán por siempre exterminados, la estirpe de los impíos cercenada.

39 La salvación de los justos viene de Yahveh, él su refugio en tiempo de angustia; 40 Yahveh los ayuda y los libera, de los impíos él los libra, los salva porque a él se acogen.

 

Lucas 5, 33-39

33 Ellos le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben.» 34 Jesús les dijo: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? 35 Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán en aquellos días.» 36 Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo; de otro modo, desgarraría el nuevo, y al viejo no le iría el remiendo del nuevo. 37 «Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría, y los pellejos se echarían a perder; 38 sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. 39 Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: «El añejo es el bueno».