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4 octubre, 2018

Feria

Job 9, 1-12; 14-16

1 Job tomó la palabra y dijo: 2 Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Dios puede ser justo un hombre? 3 A quien pretenda litigar con él, no le responderá ni una vez entre mil. 4 Entre los más sabios, entre los más fuertes, ¿quién le hizo frente y salió bien librado? 5 Él traslada los montes sin que se den cuenta, y los zarandea en su furor. 6 Él sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas. 7 A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas. 8 El solo desplegó los Cielos, y holló la espalda de la Mar. 9 Él hizo la Osa y Orión, las Cabrillas y las Cámaras del Sur. 10 Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin número. 11 Si pasa junto a mí, yo no le veo, si se desliza, no le advierto. 12 Si en algo hace presa, ¿quién le estorbará? ¿quién le dirá: «¿Qué es lo que haces?» 14 ¡Cuánto menos podré yo defenderme y rebuscar razones frente a él! 15 Aunque tuviera razón, no hallaría respuesta, ¡a mi juez tendría que suplicar! 16 Y aunque le llame y me responda, aún no creo que escuchará mi voz.

 

Salmo 88, 10-15

10 mi ojo se consume por la pena. Yo te llamo, Yahveh, todo el día, tiendo mis manos hacia ti. 11 ¿Acaso para los muertos haces maravillas, o las sombras se alzan a alabarte? 12 ¿Se habla en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de perdición? 13 ¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del olvido ?» 14 Mas yo grito hacia ti, Yahveh, de madrugada va a tu encuentro mi oración; 15 ¿por qué, Yahveh, mi alma rechazas, lejos de mí tu rostro ocultas?

 

Lucas 9, 57-62

57 Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas.» 58 Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» 59 A otro dijo: «Sígueme.» El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre.» 60 Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.» 61 También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.» 62 Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»