Lectio Divina
29 febrero, 2020
Lectio Divina
2 marzo, 2020

Lectio Divina

Jesús en el desierto.
Imagen tomada de Internet.

ECO

“Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo.” Mateo 4, 1–11

MEDITACIÓN

Éstas tentaciones de Nuestro Señor me colocan frente a mi propia naturaleza herida por el pecado original y me hacen estar alerta. Si fue tentado el Santo de los santos, ¿por qué podría sentirme libre de toda tentación?

Miro a mi Salvador: Ya se ha privado de alimento durante 40 días. El demonio le insinúa que haga de las piedras panes si es Hijo de Dios. Doble tentación: manifestar su Divinidad y satisfacer su hambre. Luego lo tienta por el poder: será servido por los ángeles y por último, lo tienta por el tener.

Entonces: yo misma puedo ser presa del afán de darme gusto al margen de la Voluntad del Padre. Por bendición divina mis santos votos son mi baluarte, lo mismo mis Santas Constituciones. Sé que la propia naturaleza reclama supuestos derechos por eso debo velar y orar para no caer en la tentación.

ORACIÓN

¡Señor, ven en nuestro auxilio! (A.E.C.)

Lecturas del día

I Domingo de Cuaresma