Id y enseñad el Evangelio.
Imagen tomada de Internet.
“Ellos fueron a pregonar el Evangelio por todas partes.” Marcos 16, 15-20
Mi vida también debe ser un pregón del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.
Francisco salió a predicar con el Hermano León por las calles de Asís; al regresar éste le preguntó que por qué no lo habían hecho. El Santo respondió que habían predicado con su sola presencia.
Yo debo anunciar el Evangelio de Jesús de palabra y de obra; no puedo hablar y actuar contradictoriamente. La coherencia entre lo que enseño y actúo debe ser muy clara. Si hablo de amor debo amar, si de perdón, perdonar, y así con respecto a todo. La comunidad de “la Palabra de Dios” de An arbor, enseñó que si algún día desapareciera la Palabra escrita, con solo mirarlos a ellos, el mundo deberíamos saber cuál era el contenido de la Palabra.
Dios mío, yo no puedo, Tú si puedes, me abandono en Tí.
Madrecita, intercede por mí. (A.E.C.)