Lectio Divina
6 julio, 2020
Lectio Divina
8 julio, 2020

Lectio Divina

Madre Alicia Echeverri Calle.
Foto: Archivo.

ECO

“Al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas como ovejas que no tienen pastor”. Mateo 9, 32-38

MEDITACIÓN

La compasión de Jesús no puede dejarme indiferente. Le duele ver a los “abandonados y extenuados”. A mi lado, puedo tenerlos. Necesito sus sentimientos, sus actitudes, su manera de obrar. El Pastor lleva a las ovejas a pastos verdes y abundantes y a aguas frescas, no las deja extraviar y las defiende de los lobos.

Aquí, en este aprisco de la Santísima Virgen, Ella es la Pastora verdadera. Tenemos pastos y agua cristalina en abundancia. Sabemos cómo librarnos del malo. Tengo que alimentarme y refrescarme con la abundancia que se me ofrece. El Señor me ha cuidado con infinita ternura. Me toca interesarme por los extenuados y abandonados, por los que rechazan a Jesús como Pastor. Si no puedo directamente, por lo menos debe alcanzarles mi oración. Puedo darles una sonrisa, un gesto amable, un consejo y también si es del caso, una advertencia oportuna y prudente, una orientación.

Reconozco que soy oveja y pastora a la vez. Como oveja tengo que dejarme conducir, alimentar y cuidar. Como pastora, no puedo descuidar a los que se me han confiado.

Pediré a la Santísima Virgen y al Señor que me ayuden pues yo sola no soy capaz. Miraré a Jesús compasivo, acudiré a Él y le pediré que me permita imitarlo. (A.E.C.)

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