Lectio Divina
15 julio, 2019
Lectio Divina
17 julio, 2019

Lectio Divina

ECO

“… por tu gran amor, oh Dios, respóndeme…” Salmo 68, 3; 14; 30-31; 33-34

MEDITACIÓN

No puedo olvidar que vengo de Dios, que soy creatura e hija suya, que su “Muy Amado” me llamó a seguirle y a servirle, que soy suya definitivamente. Puedo repetirme con entera confianza: “¡Dios es mi Padre, mi Padre es Dios!” No debo tener sentimientos de temor ante Él. Por el contrario, necesito abandonarme en Él, ya que soy su hija y que jamás me abandonará.

Recuerdo lo que dice la Palabra en 1ª de Pedro 5, 7: “Confiadle todas vuestras preocupaciones, pues Él cuida de vosotros”. Y en el Salmo 52 (51) leo: “ … en el amor de Dios confío para siempre.”

Nobleza obliga, si mi Dios me ama y yo le amo, debo ser coherente. Si Él me colma de bienes espirituales y aún materiales, yo debo ser agradecida y no disgustarle. Su Voluntad debe ser la mía. Por eso leo en 1ª de Juan 3, 21: “… si la conciencia no nos condena tenemos plena confianza ante Dios y todo lo que pedimos lo recibimos de Él porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.”

ORACIÓN

¡Amén! (A.E.C.)