Palabra meditada
7 junio, 2018
Palabra meditada
9 junio, 2018

Palabra meditada

ECO

“Era Yo Quien había criado a Efraín, tomándolo en mis brazos y no reconocieron que yo los cuidaba. Con lazos humanos los atraje, con vínculos de amor…” Oseas 11, 1; 3-4; 8c-9

MEDITACIÓN

El amor más tierno, profundo y sagrado de una pareja de esposos o de unos padres hacia su hijo pequeñito, no alcanza a permitirnos dimensionar el Amor de Dios hacia nosotros. No hay palabras; todo un Dios, infinito en perfecciones, volcado en Ternura hacia nosotros. Nos regaló el ser, no se reservó a su Hijo muy Amado y nos lo entregó para que con su Muerte tan cruenta viviéramos nosotros por siempre. Ese es mi Padre Dios, ese es mi Cristo adorado, ese es el Espíritu Santo y Santificador: puro Amor, Amor infinito. Ante esta realidad maravillosa, ante todo un Dios volcado completamente en Ternura hacia nosotros, recibo esa corriente arrolladora y me dejo amar sin comprender ni abarcar lo “ancho, lo largo, lo alto y lo profundo” de ese Amor infinito que nos rodea y nos envuelve sin que alcancemos a comprenderlo.

ORACIÓN

Madre, Contigo repito: ¡Gloria al Padre, Gloria la Hijo, Gloria al Espíritu Santo! (A.E.C.)