Palabra meditada
16 julio, 2018
Palabra meditada
18 julio, 2018

Palabra meditada

ECO

“Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, su monte santo, altura hermosa, alegría de toda la tierra.” Salmo 48

MEDITACIÓN

Para el pueblo judío, Jerusalén es la ciudad de Dios, su monte santo. Las ruinas de su Templo o mejor, el muro que queda en pie, es testigo de las oraciones fervorosas de este pueblo elegido desde Abrahán. Para nosotros, la referencia si es la ciudad del Vaticano, el lugar de residencia del Santo Padre, pero en general, la casa Grande que nos alberga a los católicos, es para mí nuestra Iglesia una, santa, católica y apostólica. Es santa en sí misma, pero sus miembros no lo somos. Sin embargo, la amo como a mi Madre. En ella fuí convertida en hija de Dios por adopción, en ella he recibido la vida divina por los Santos Sacramentos del Bautismo, la Confirmación, la Reconciliación, la Eucaristía y la Unción de los enfermos. Por eso, no me canso de exclamar:

ORACIÓN

Gracias, muchísimas gracias Dios nuestro, por la vida divina que nos comunicas por estos regalos sagrados ¿Qué haríamos sin ellos? (A.E.C.)