Palabra meditada
17 agosto, 2018
Palabra meditada
19 agosto, 2018

Palabra meditada

ECO

“Un corazón quebrantado y humillado, Tú, oh, Dios, Tú no lo desprecias.” Salmo 51, (50)

MEDITACIÓN

Nuestro Señor ama la humildad; hemos aprendido que la humildad es la verdad. Dios da su gracia a los humildes. En la parábola del fariseo y el publicano tenemos el modelo de cómo debe ser nuestra actitud al orar. Es preciso que reconozcamos nuestros pecados con sincero arrepentimiento y sin falsas disculpas. Por otra parte, no tenemos derecho a quitarle honra y gloria al Señor. El único Santo y pleno de perfecciones infinitas es el que Es, nuestro Dios Uno y Trino. Y sin embargo, la Segunda Persona vino desde el Seno del Padre y tomó nuestra naturaleza humana y se hizo semejante a nosotros menos en el pecado. Además no nació, ni vivió, ni murió como un grande de la tierra sino que nació como hijo de unos peregrinos, creció en una aldea con laboriosidad y sin abundancia, no tuvo casa propia ni cama confortable para morir y ese es nuestro modelo supremo.

ORACIÓN

Humilde Esclava del Señor, intercede por nosotros. (A.E.C.)