Palabra meditada
21 octubre, 2018
Palabra meditada
23 octubre, 2018

Palabra meditada

ECO

“Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo.” Salmo 99

MEDITACIÓN

Hoy me detengo en lo que es en sí misma la alabanza y en las bendiciones que recibimos a través de ella. Para mi, la alabanza nos centra, primero que todo en Dios, en su Ser y Perfecciones infinitas. Los cinco últimos salmos como que nos entrenan en esta práctica que nos coloca en una actitud de gozosa y libre admiración y reconocimiento de lo que Nuestro Dios es. Traigo algunos versículos de los cinco últimos salmos del salterio. “Yo te ensalzo, oh Rey Dios mío, – y bendigo tu nombre por siempre jamás; – todos los días te bendeciré. – por siempre jamás bendeciré tu nombre. – grande es Yahveh y muy digno de alabanza, – insondable su grandeza.” Salmo 145, 1-3. La alabanza libera, sana y alcanza inmensas bendiciones del cielo. Nos coloca en actitud de gozo íntimo y aleja de nuestro corazón las sombras del pesimismo, la desesperanza y el ensimismamiento.

ORACIÓN

Madre amantísima: Contigo proclamo la Grandeza del Señor. (A.E.C.)