Palabra meditada
1 noviembre, 2018
Palabra meditada
4 noviembre, 2018

Palabra meditada

ECO

“Porque el que se engrandece así mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.” Lucas 14, 1; 7-11

MEDITACIÓN

La Santísima Virgen, Nuestra Madre y modelo supremo, vivió esta afirmación de nuestro único Maestro en plenitud. Ella se humilló y se declaró como la esclava del Señor y fue elegida para alcanzar el mayor privilegio otorgado a una mujer: ser Madre del Hijo del Altísimo y Dios como Él. Se reconoció sin mérito alguno y fue declarada Reina de los ángeles, del cielo y de la Tierra. Nos pide que nos anonademos en grado absoluto, ante el Único que Es; su Magníficat es un canto a la humildad. De ella aprendo a abandonarme plenamente ante el Único que Es y todo lo puede. Por eso repito las siguientes jaculatorias: Dios mío, yo no soy nada, Tú lo eres todo, me abandono en Ti; Dios mío yo no puedo, Tú si puedes, me abandono en Ti.

ORACIÓN

Madre, enséñanos a vivir tu absoluto anonadamiento ante Quien es el Único Ser en Plenitud. (A.E.C.)