Palabra meditada
7 noviembre, 2018
Palabra meditada
9 noviembre, 2018

Palabra meditada

ECO

“Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido.” Lucas 15, 1-10

MEDITACIÓN

No alcanzamos a imaginar siquiera la inmensa alegría de nuestro Dios cuando un hijo que estaba como oveja perdida, vuelve a su redil o sea a la casa paterna. Dios Padre no quiere que nos perdamos para siempre al rechazar los medios de salvación y santificación que se nos ofrecen por la Inmolación de su Hijo queridísimo. Tanto nos amó y nos ama que nos lo dió (Crf. Juan 3, 16) Cada uno de nosotros deberíamos vivir en un prolongado acto de amor y gratitud. El Padre nos quiere tener en su Casa para siempre para que seamos eternamente felices. Sabemos que los padecimientos de esta vida son nada en comparación del peso de gloria eterna (Cfr. Rom. 8,18). ¿Qué diremos de aquél que rechaza una herencia enorme por un insignificante goce?

ORACIÓN

Madre, no permitas que seamos tan ciegos. Ruega por nosotros. (A.E.C.)