Palabra meditada
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Palabra meditada
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Palabra meditada

Lámpara / Imagen tomada de Internet

ECO

“¿Se trae una luz para ponerla debajo de la mesa o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?” Mateo 4, 21-25

MEDITACIÓN

Nuestro Señor Jesucristo es la Luz del mundo. Él Mismo nos lo dijo en Juan 8, 12: “Yo soy la Luz del mundo”. Y en Juan 1, 9 leemos: “El Verbo era la Luz Verdadera”. Por eso, a los que creemos en Él por Misericordia divina, nos corresponde una doble obligación: dejarnos transformar por Él, identificarnos con Él para ser también luces que irrumpan en las tinieblas de este mundo y le muestren el Rostro de Dios y cómo llegar a Él ahora y por toda la eternidad. Sí, no podemos ni ser, ni esparcir oscuridad en torno nuestro. Debemos ser diáfanas de mente, de palabras y de obras y con la ayuda divina ayudar a los demás a que lo sean. Pero siempre en humildad y por amor.

ORACIÓN

¡Que así sea! (A.E.C.)