San Andrés, Apóstol
30 noviembre, 2018
I Domingo de Adviento
2 diciembre, 2018

Primer Sábado, Memoria de la Santísima Virgen

Apocalipsis 22, 1-7

1 Luego me mostró el río de agua de Vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. 2 En medio de la plaza, a una y otra margen del río, hay árboles de Vida, que dan fruto doce veces, una vez cada mes; y sus hojas sirven de medicina para los gentiles. 3 Y no habrá ya maldición alguna; el trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad y los siervos de Dios le darán culto. 4 Verán su rostro y llevarán su nombre en la frente. 5 Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos. 6 Luego me dijo: «Estas palabras son ciertas y verdaderas; el Señor Dios, que inspira a los profetas, ha enviado a su Angel para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto. 7 Mira, vengo pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro.»

 

Salmo 95, 1-7

1 Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación; 2 con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos. 3 Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses; 4 en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes; 5 suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron. 6 Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho! 7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano. ¡Oh, si escucharais hoy su voz!.

 

 Lucas 21, 34-36

34 «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupacines de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, 35 como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. 36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.»