Viernes 30a Semana del Tiempo Ordinario
29 octubre, 2021
Domingo 31a Semana del Tiempo Ordinario
31 octubre, 2021

Sábado 30a Semana del Tiempo Ordinario

Romanos 11, 1-2; 11-12; 25-29

1 Y pregunto yo: ¿Es que ha rechazado Dios a su pueblo? ¡De ningún modo! ¡Que también yo soy israelita, del linaje de Abraham, de la tribu de Benjamín! 2 Dios no ha rechazado a su pueblo, en quien de antemano puso sus ojos. ¿O es que ignoráis lo que dice la Escritura acerca de Elías, cómo se queja ante Dios contra Israel? 11 Y pregunto yo: ¿Es que han tropezado para quedar caídos? ¡De ningún modo! Sino que su caída ha traído la salvación a los gentiles, para llenarlos de celos. 12 Y, si su caída ha sido una riqueza para el mundo, y su mengua, riqueza para los gentiles ¡qué no será su plenitud! 25 Pues no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, no sea que presumáis de sabios: el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la totalidad de los gentiles, 26 y así, todo Israel será salvo, como dice la Escritura: Vendrá de Sión el Libertador; alejará de Jacob las impiedades. 27 Y esta será mi Alianza con ellos, cuando haya borrado sus pecados. 28 En cuanto al Evangelio, son enemigos para vuestro bien; pero en cuanto a la elección amados en atención a sus padres. 29 Que los dones y la vocación de Dios son irrevocables.

 

Salmo 94, 12-13; 14-15; 17-18

12 Dichoso el hombre a quien corriges tú, Yahveh, a quien instruyes por tu ley, 13 para darle descanso en los días de desgracia, mientras se cava para el impío la fosa.

14 Pues Yahveh no dejará a su pueblo, no abandonará a su heredad; 15 sino que el juicio volverá a la justicia, y en pos de ella todos los de recto corazón.

17 Si Yahveh no viniese en mi ayuda, bien presto mi alma moraría en el silencio. 18 Cuando digo: «Vacila mi pie», tu amor, Yahveh, me sostiene.

 

Lucas 14, 1; 7-11

1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. 7 Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: 8 «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, 9 y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: “Deja el sitio a éste”, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. 10 Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba.” Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. 11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»