Viernes de la Octava de Pascua
6 abril, 2018
II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia
8 abril, 2018

Sábado de la Octava de Pascua

Hechos 4, 13-21

13 Viendo la valentía de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin instrucción ni cultura, estaban maravillados. Reconocían, por una parte, que habían estado con Jesús; 14 y al mismo tiempo veían de pie, junto a ellos, al hombre que había sido curado; de modo que no podían replicar. 15 Les mandaron salir fuera del Sanedrín y deliberaban entre ellos. 16 Decían: «¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente para todos los habitantes de Jerusalén, que ellos han realizado una señal manifiesta, y no podemos negarlo. 17 Pero a fin de que esto no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen ya más a nadie en este nombre.» 18 Les llamaron y les mandaron que de ninguna manera hablasen o enseñasen en el nombre de Jesús. 19 Mas Pedro y Juan les contestaron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. 20 No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.» 21 Ellos, después de haberles amenazado de nuevo, les soltaron, no hallando manera de castigarles, a causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que había occurrido.

 

Salmo 118, 1; 14-21

1 ¡Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!

14 mi fuerza y mi cántico es Yahveh, él ha sido para mí la salvación. 15 Clamor de júbilo y salvación, en las tiendas de los justos: «¡La diestra de Yahveh hace proezas, 16 excelsa la diestra de Yahveh, la diestra de Yahveh hace proezas!» 17 No, no he de morir, que viviré, y contaré las obras de Yahveh; 18 me castigó, me castigó Yahveh, pero a la muerte no me entregó. 19 ¡Abridme las puertas de justicia, entraré por ellas, daré gracias a Yahveh! 20 Aquí está la puerta de Yahveh, por ella entran los justos. 21 Gracias te doy, porque me has respondido, y has sido para mí la salvación.

 

Marcos 16, 9-15

9 Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. 10 Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban tristes y llorosos. 11 Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron. 12 Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea. 13 Ellos volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco creyeron a éstos. 14 Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado. 15 Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.