XXXI Domingo Ordinario
3 noviembre, 2019
Feria
5 noviembre, 2019

San Carlos Borromeo, obispo

Romanos 11, 29-36

29 Que los dones y la vocación de Dios son irrevocables. 30 En efecto, así como vosotros fuisteis en otro tiempo rebeldes contra Dios, mas al presente habéis conseguido misericordia a causa de su rebeldía, 31 así también, ellos al presente se han rebelado con ocasión de la misericordia otorgada a vosotros, a fin de que también ellos consigan ahora misericordia. 32 Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia. 33 ¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos! 34 En efecto, ¿quién conoció el pensamiento de Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dio primero que tenga derecho a la recompensa? 35 Porque de él, por él y para él son todas las cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén.

 

Salmo 69, 30-31; 33-34; 36-37

30 Y yo desdichado, dolorido, ¡tu salvación, oh Dios, me restablezca! 31 El nombre de Dios celebraré en un cántico, le ensalzaré con la acción de gracias.

33 Lo han visto los humildes y se alegran; ¡viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios! 34 Porque Yahveh escucha a los pobres, no desprecia a sus cautivos.

36 Pues salvará Dios a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá: habitarán allí y las poseerán; 37 la heredará la estirpe de sus siervos, los que aman su nombre en ella morarán.

 

Lucas 14, 12-14

12 Dijo también al que le había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. 13 Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; 14 y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.»