San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia
17 septiembre, 2019
San Jenaro, obispo y mártir
19 septiembre, 2019

San José de Cupertino, presbítero

1 Timoteo 3, 14-16

14 Te escribo estas cosas con la esperanza de ir pronto donde ti; 15 pero si tardo, para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad. 16 Y sin duda alguna, grande es el Misterio de la piedad: El ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los Angeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria.

 

Salmo 111, 1-2; 3-4; 5-6

1 ¡Aleluya! Alef. Doy gracias a Yahveh de todo corazón, Bet. en el consejo de los justos y en la comunidad. 2 Guímel. Grandes son las obras de Yahveh, Dálet. meditadas por los que en ellas se complacen.

3 He. Esplendor y majestad su obra, Vau. su justicia por siempre permanece. 4 Zain. De sus maravillas ha dejado un memorial. Jet. ¡Clemente y compasivo Yahveh!

5 Tet. Ha dado alimento a quienes le temen, Yod. se acuerda por siempre de su alianza. 6 Kaf. Ha revelado a su pueblo el poder de sus obras, Lámed, dándole la heredad de las naciones.

 

Lucas 7, 31-35

31 «¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? 32 Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: “Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando endechas, y no habéis llorado.” 33 «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: “Demonio tiene.” 34 Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores.” 35 Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.»