Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, virgen (COL)
26 agosto, 2019
San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia
28 agosto, 2019

Santa Mónica

I Tesalonicenses 2, 1-8

1 Bien sabéis vosotros, hermanos, que nuestra ida a vosotros no fue estéril, 2 sino que, después de haber padecido sufrimientos e injurias en Filipos, como sabéis, confiados en nuestro Dios, tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frequentes luchas. 3 Nuestra exhortación no procede del error, ni de la impureza ni con engaño, 4 sino que así como hemos sido juzgados aptos por Dios para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos, no buscando agradar a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones. 5 Nunca nos presentamos, bien lo sabéis, con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia, Dios es testigo, 6 ni buscando gloria humana, ni de vosotros ni de nadie. 7 Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como una madre cuida con cariño de sus hijos. 8 De esta manera, amándoos a vosotros, queríamos daros no sólo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestro propio ser, porque habíais llegado a sernos muy queridos.

 

Salmo 139, 1-3; 4-6

1 Del maestro de coro. De David. Salmo. Yahveh, tú me escrutas y conoces; 2 sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, mi pensamiento calas desde lejos; 3 esté yo en camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis sendas.

4 Que no está aún en mi lengua la palabra, y ya tú, Yahveh, la conoces entera; 5 me aprietas por detrás y por delante, y tienes puesta sobre mí tu mano. 6 Ciencia es misteriosa para mí, harto alta, no puedo alcanzarla.

 

Mateo 23, 23-26

23 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. 24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! 25 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! 26 ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!