San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
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Santos Ángeles Custodios
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Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Job 19, 21-27

21 ¡Piedad, piedad de mí, vosotros mis amigos, que es la mano de Dios la que me ha herido! 22 ¿Por qué os cebáis en mí como hace Dios, y no os sentís ya ahítos de mi carne? 23 ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá en monumento se grabaran, 24 y con punzón de hierro y buril, para siempre en la roca se esculpieran! 25 Yo sé que mi Defensor está vivo, y que él, el último, se levantará sobre el polvo. 26 Tras mi despertar me alzará junto a él, y con mi propia carne veré a Dios. 27 Yo, sí, yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro. ¡Dentro de mí languidecen mis entrañas!

 

Salmo 27, 7-9; 13-14

7 Escucha, Yahveh, mi voz que clama, ¡tenme piedad, respóndeme! 8 Dice de ti mi corazón: «Busca su rostro.» Sí, Yahveh, tu rostro busco: 9 No me ocultes tu rostro. No rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio. No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.

13 ¡Ay, si estuviera seguro de ver la bondad de Yahveh en la tierra de los vivos! 14 Espera en Yahveh, ten valor y firme corazón, espera en Yahveh.

 

Lucas 10, 1-12

1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. 2 Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5 En la casa en que entréis, decid primero: “Paz a esta casa.” 6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: “El Reino de Dios está cerca de vosotros.” 10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: 11 “Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca.” 12 Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.