Santos Pedro y Pablo, apóstoles
29 junio, 2020
Feria
1 julio, 2020

Santos Protomártires de la Iglesia Romana

Amós 3, 1-8. 4, 11-12

3 1 Escuchad esta palabra que dice Yahveh contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que yo hice subir del país de Egipto: 2 Solamente a vosotros conocí de todas las familias de la tierra; por eso yo os visitaré por todas vuestras culpas. 3 Caminan acaso dos juntos, sin haberse encontrado? 4 ¿Ruge el león en la selva sin que haya presa para él? ¿Lanza el leoncillo su voz desde su cubil, si no ha atrapado algo? 5 ¿Cae un pájaro a tierra en el lazo, sin que haya una trampa para él? ¿Se alza del suelo el lazo sin haber hecho presa? 6 ¿Suena el cuerno en una ciudad sin que el pueblo se estremezca? ¿Cae en una ciudad el infortunio sin que Yahveh lo haya causado? 7 No, no hace nada el Señor Yahveh sin revelar su secreto a sus siervos los profetas. 8 Ruge el león, ¿quién no temerá? Habla el Señor Yahveh, ¿quién no profetizará?

4 11 Os he trastornado como Dios trastornó a Sodoma y Gomorra, habéis quedado como un tizón salvado de un incendio; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahveh. 12 Por eso, así voy a hacer contigo, Israel, y porque esto voy a hacerte, prepárate, Israel, a afrontar a tu Dios.

 

Salmo 5, 5-8

5 Pues no eres tú un Dios que se complace en la impiedad, no es huésped tuyo el malo. 6 No, los arrogantes no resisten delante de tus ojos. Detestas a todos los agentes de mal.

7 Pierdes a los mentirosos; al hombre sanguinario y fraudulento le abomina Yahveh.

8 Mas yo, por la abundancia de tu amor, entro en tu Casa; en tu santo Templo me prosterno, lleno de tu temor.

 

Mateo 8, 23-27

23 Subió a la barca y sus discípulos le siguieron. 24 De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido. 25 Acercándose ellos le despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» 26 Díceles: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?» Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. 27 Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»