Sábado Memoria de la Santísima Virgen María
18 agosto, 2018
San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia
20 agosto, 2018

XX Domingo Ordinario

Proverbios 9, 1-6

1 La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas, 2 ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa. 3 Ha mandado a sus criadas y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad: 4 «Si alguno es simple, véngase acá.» Y al falto de juicio le dice: 5 «Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado; 6 dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.»

 

Salmo 34, 2-7

2 Bendeciré a Yahveh en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza; 3 en Yahveh mi alma se gloría, ¡óiganlo los humildes y se alegren! 4 Engrandeced conmigo a Yahveh, ensalcemos su nombre todos juntos. 5 He buscado a Yahveh, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores. 6 Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante. 7 Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus angustias.

 

Efesios 5, 15-20

15 Así pues, mirad atentamente cómo vivís; que no sea como imprudentes, sino como prudentes; 16 aprovechando bien el tiempo presente, porque los días son malos. 17 Por tanto, no seáis insensatos, sino comprended cuál es la voluntad de Señor. 18 No os embriaguéis con vino, que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu. 19 Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor, 20 dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 

Juan 6, 51-58

51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» 52 Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» 53 Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. 55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. 57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. 58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»