Santa Isabel de Hungría
17 noviembre, 2018
Feria
19 noviembre, 2018

XXXIII Domingo Ordinario

Daniel 12, 1-3

1 «En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran Príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será aquél un tiempo de angustia como no habrá habido hasta entonces otro desde que existen las naciones. En aquel tiempo se salvará tu pueblo: todos los que se encuentren inscritos en el Libro. 2 Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno. 3 Los doctos brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

 

Salmo 16, 5; 8-11

5 Yahveh, la parte de mi herencia y de mi copa, tú mi suerte aseguras.

8 pongo a Yahveh ante mí sin cesar; porque él está a mi diestra, no vacilo. 9 Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa; 10 pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa. 11 Me enseñarás el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre.

 

Hebreos 10, 11-14; 18

11 Y, ciertamente, todo sacerdote está en pie, día tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar pecados. 12 El, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó a la diestra de Dios para siempre, 13 esperando desde entonces hasta que sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies. 14 En efecto, mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados.

18 Ahora bien, donde hay remisión de estas cosas, ya no hay más oblación por el pecado.

 

Marcos 13, 24-32

24 «Mas por esos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, 25 las estrellas irán cayendo del cielo, y las fuerzas que están en los cielos serán sacudidas. 26 Y entonces verán al Hijo del hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; 27 entonces enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. 28 «De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 29 Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que El está cerca, a las puertas. 30 Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32 Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.